Los celos son una forma de retener al hombre o a la mujer, ¿no es así? Cuanto más celosos estamos, mayor el sentimiento de posesión. El poseer algo nos hace felices; decir que algo es de nuestra exclusiva propiedad, aunque sea un perro, nos hacer sentir cómodos y a gusto. Ser exclusivos en nuestras posesiones nos proporciona seguridad y certidumbre. Poseer algo nos hace importantes y esta importancia es a lo que nos aferramos. Pensar que poseemos, no un lápiz o una casa, sino a un ser humano nos hace sentir fuertes y extrañamente satisfechos. La envidia no es por causa del otro, sino debida a nuestro propio valor e importancia.
"Pero yo no soy importante, no soy nadoe; mi esposo es todo lo que tengo; ni siquiera mis hijos cuentan."
Todos tenemos una sola cosa a la que nos agarramos, aunque asume diferentes formas. Usted se aferra a su esposo, y otros a una creencia, pero la intención es la misma. Sin el objeto al que nos apegamos nos sentimos completamente perdidos, ¿verdad? Tenemos miedo de sentirnos totalmente solos. Este miedo es odio, celos, dolor. No hay mucha diferencia entre la envidia y el odio.