• La relación con la naturaleza

    La muerte de un árbol es belleza, a diferencia de la del hombre. Un árbol muerto en el desierto, desprovisto de su corteza, curtido por el sol y el viento, con todas sus ramas desnudas abiertas a los cielos, es una vista maravillosa. Se cortan grandes secuoyas de cientos y cientos de años en unos minutos para hacer vallas, sillas, construir casas o abonar la tierra del jardín. El maravilloso gigante ha muerto. El hombre avanza más y más en los bosques, destruyéndolos y usándolos para la ganadería y la urbanización. Los parajes naturales están desapareciendo. Hay un valle, cuyas colinas circundantes son quizá las más antiguas de la tierra, en el cual se llegaron a ver osos, guepardos y ciervos, que han desaparecido completamente, ya que el hombre está por todas partes. Poco a poco, se está destruyendo y contaminando la belleza de la tierra. Aparecen vehículos y rascacielos en los sitios más inesperados. Cuando uno pierde su relación con la naturaleza y los cielos abiertos, pierde la relación con los demás seres humanos. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Boletín 56 de la Krishnamurti Foundation Trust, 1989


  • La libertad es ser independiente

    La libertad es ser independiente, es no tener apegos, miedos, ser libre en la comprensión del deseo, el cual alimenta la ilusión. Hay una inmensa fuerza en ello, en esa independencia. El cerebro condicionado, programado, nunca es libre porque está lleno de conocimiento; y aquello que está programado, ya sea religioso o tecnológico, siempre es limitado. Esta limitación es el principal factor de conflicto. La belleza es peligrosa para un hombre que desea. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Boletín 57 de la Krishnamurti Foundation Trust, 1989


  • Liberarse del pasado

    Bien, liberarse de todo eso es liberarse del pasado; es el estado de una mente que dice, “no sé,” y que a la vez no busca una respuesta. Una mente así no busca nada en absoluto, no espera nada; y solo en ese estado, uno puede decir, “comprendo”. Es el único estado en el que la mente es libre, y desde ese estado uno puede ver lo conocido, pero no al revés. Desde lo conocido, no se puede ver lo desconocido; pero cuando uno comprende ese estado de libertad de la mente, esa mente que dice, “no sé” y permanece con ese no saber y es por tanto, es inocente, desde ese estado uno puede funcionar, puede ser un ciudadano, estar casado, o lo que quiera. Entonces, lo que uno hace es relevante, tiene un significado en la vida. Pero nos mantenemos en el campo de lo conocido, con todos sus conflictos, luchas, disputas, agonías, y desde ese campo intentamos encontrar lo desconocido, por lo tanto no buscamos realmente libertad. Lo que queremos es la continuación, la extensión de la misma vieja cosa: lo conocido. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Las obras completas, Tomo XIV, Tercera charla pública, Saanen, 11 de julio de 1963


  • La inocencia en sí misma es pasión

    La inocencia en sí misma es pasión. El inocente no tiene dolor, ni sufrimiento, a pesar de haber tenido miles de experiencias. No son las experiencias las que corrompen la mente, sino el rastro que dejan, el residuo, las cicatrices, los recuerdos. Todo esto se acumula, se amontona y entonces empieza el dolor. Este dolor es tiempo. Y donde hay tiempo, no hay inocencia. La pasión no nace del dolor. El dolor es experiencia, experiencia de la vida diaria, de la vida de agonía y de placeres pasajeros, de temores y certezas. Uno no puede escapar de las experiencias, pero no es necesario que éstas arraiguen en la mente. Esas raíces generan problemas, conflictos y lucha constantes. La única salida es que uno muera cada día a todos los ayeres. Solo una mente clara puede ser apasionada; sin pasión, uno no puede ver la brisa entre las hojas, o el reflejo del sol en el agua. Sin pasión no hay amor. - Krishnamurti, Boletín 4 de la Krishnamurti Foundation Trust Bulletin, 1969


  • No hay pérdida de energía cuando uno está enamorado

    Interlocutor: ¿Pueden un hombre y una mujer vivir juntos, tener relaciones sexuales e hijos, sin toda la amargura, la confusión y el conflicto inherente a una relación de ese tipo? ¿Es posible que ambos tengan libertad? Por libertad, no me refiero a que tengan aventuras con otros. Generalmente, la gente se junta y se casa porque se enamora, y en eso hay deseo, elección, placer, posesión y un impulso tremendo. La naturaleza misma de este enamoramiento lleva desde el principio las semillas del conflicto. Krishnamurti: ¿Es así? ¿Tiene que ser así? Lo cuestiono profundamente. ¿No puede enamorarse sin tener una relación posesiva? Yo amo a alguien, y esa persona me ama, y nos casamos; es así de simple y no hay ningún conflicto en ello. Cuando hablo de casarse, me refiero también a vivir juntos, no nos quedemos atrapados en las palabras. ¿Se puede tener lo uno sin lo otro, o sea sin todo lo que arrastra? ¿Acaso no pueden dos personas enamorarse y ser lo suficientemente inteligentes y sensibles como para que haya libertad en vez de un centro que genere conflicto? El conflicto no forma parte del enamoramiento. El enamoramiento no puede conllevar ningún conflicto en absoluto. No hay ninguna pérdida de energía cuando uno está enamorado. La pérdida de energía surge de lo que se arrastra, de lo que le sigue: los celos, la posesión, la sospecha, la duda, el temor a perder ese amor, la constante demanda de seguridad. Claro que debe de ser posible funcionar en una relación sexual con alguien que uno ama sin la pesadilla que le suele seguir. Por supuesto que es posible. - Krishnamurti, Boletín 3 de la Krishnamurti Foundation Trust, 1969


  • Abrir la puerta a la creación

    Aprender, en el verdadero sentido de la palabra, solo es posible en ese estado de atención en el cual no hay coerción externa ni interna. El recto pensar solo es posible cuando la mente no es prisionera de la tradición y de la memoria. Es la atención la que permite que el silencio llegue a la mente, lo cual abre la puerta a la creación. Por eso la atención es sumamente importante. El conocimiento es necesario en un nivel funcional como medio de cultivar la mente, pero no como fin en sí mismo. No nos interesa el desarrollo de una sola capacidad, como la del matemático, el científico o el músico, sino el desarrollo total del estudiante como ser humano. ¿Cómo puede surgir ese estado de atención? Este no se puede cultivar a través de la persuasión, de la comparación, de la recompensa o el castigo, todas ellas formas de coerción. Cuando el miedo termina, comienza la atención. El miedo persistirá mientras siga esta urgencia de ser o llegar a ser, a saber esa búsqueda de éxito, con todas sus frustraciones y contradicciones. Puede enseñar [a un estudiante] a concentrarse, pero la atención no se puede enseñar así como probablemente tampoco pueda enseñar[le] a liberarse del miedo; pero podemos empezar a descubrir las causas del miedo, y la comprensión de esas causas terminará con el miedo. Así, la atención surge espontáneamente cuando hay una atmósfera de bienestar, cuando el estudiante se siente seguro, cómodo y se de cuenta de la acción desinteresada que acompaña el amor. El amor no compara y por tanto, esa envidia y tortura del llegar a ser cesa. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Saanen Cuarta charla pública, 3 de agosto de 1974.


  • Vivir en el pasado

    Uno ve todo eso cuando observa, cuando toma consciencia, cuando mira, uno se da cuenta de todo esto. A través de este darse cuenta, uno ve que no hay división entre el observador y lo observado, que no es más que un truco del pensamiento que demanda seguridad. […] Y en ese darse, ve que el observador es lo observado, que la violencia es el observador, que la violencia no es diferente del observador. Ahora, ¿cómo puede el observador terminar y dejar de ser violento? ¿Hasta aquí, comprende mi pregunta? El observador es lo observado, no hay división y por lo tanto no hay conflicto. Entonces, el observador, el cual conoce las complejidades del nombrar, ¿queda lingüísticamente atrapado en la imagen de la violencia? ¿Qué le ocurre a esa violencia? Si el observador es violento, ¿puede el observador terminar? De no ser así, la violencia seguirá. ¿Puede el observador terminar, porque es violento? ¿O, cuánto de real tiene el observador? ¿Entiende, señor? ¿Acaso el observador no es más que algo creado por las palabras, la experiencia, el conocimiento? ¿Es creado por el pasado? ¿Es el pasado? ¿Entiende? Eso significa que la mente está viviendo en el pasado, es obvio. Mientras haya un observador, vivirá en el pasado, es obvio. - Krishnamurti, Saanen, Switzerland, 5 de agosto de 1973


  • Solo observe

    Interlocutor: Nos dice que observemos nuestras acciones cotidianas, pero ¿cuál es la entidad que decide qué y cuándo observar? Krishnamurti: ¿Decide observar o simplemente observa? ¿Decide y dice, “debo observar y aprender?” Porque de ser así, surge la pregunta, ¿quién decide? ¿Es la voluntad la que dice “debo”, y cuando uno no consigue su propósito, se fustiga más aún y dice, “debo, debo, debo?” En esto hay conflicto; por lo tanto, el estado de la mente que decide observar no tiene nada que ver con la observación. Si va paseando por la calle, y alguien pasa a su lado, lo observa y puede que piense, “qué feo es, cómo huele, me gustaría que no hiciera esto o aquello.” Es consciente de sus respuestas, se da cuenta de que está juzgando, condenando o justificando; está observando. No dice, “no debo juzgar”. Darse cuenta de sus respuestas no implica ningún tipo de decisión. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Quinta charla pública en Saanen 26 de julio de 1970


  • Mire y sea sencillo

    Es evidente que, como se ha desgastado con la política, su problema no se limita a romper con la sociedad sino a volver totalmente a la vida, a amar y ser sencillo. Sin amor, haga lo que haga, nunca conocerá esa acción total que en sí misma pueda salvar al hombre. “Eso es verdad señor, no amamos, no somos sencillos”. ¿Por qué? Porque se preocupa por las reformas, las obligaciones, la respetabilidad, llegar a ser alguien, llegar a la otra orilla. En nombre de otros, se preocupa por sí mismo, está atrapado en su propia trampa, piensa que es el centro de esta hermosa tierra. Nunca se para a admirar un árbol, una flor, el fluir de un río; y si por casualidad lo hace, lo hace con los ojos llenos de las cosas de la mente, y no de amor y belleza. “De nuevo, eso es verdad. ¿Qué puede hacer uno?” Mire y sea sencillo. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Comentarios sobre el Vivir, Tomo III


  • Lo inconmensurable

    La tierra y todo lo que en ella había se volvió sagrado. La mente no se daba cuenta de esta paz como algo externo, algo que se recordara o se expresara, sino que había ausencia absoluta de cualquier movimiento de la mente. Solo estaba lo inconmensurable. - Krishnamurti, J. Krishnamurti Comentarios sobre el vivir, Tomo III.